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La motivación para la acción-factor esencial en contextos de cambio
Autora: Dra. CP y LA Sara
J. Aides
Miembro de la Comisión de Problemática de los Profesionales en relación de Dependencia
La motivación es el conjunto de causas o razones que impulsan al ser humano a emprender acciones. En un contexto como el actual, de cambios vertiginosos y generalizados, la inadaptación al cambio provoca que ese impulso decaiga. Surge entonces la pregunta si es posible motivarnos y motivar a los que nos rodean a encontrar razones para actuar.

El libro “Fish” escrito por Stephen Lundin, Harry Paul y John Christensen trata el tema de la motivación y su aplicación en el funcionamiento eficaz de equipos de trabajo.

En el libro al cual hacemos referencia se señala que son cuatro los factores esenciales para crear un ambiente de trabajo motivado para la acción:

1. La actitud con que el personal realiza la labor.
2. Disfrutar de lo que se hace.
3. Consideración hacia el cliente con el enfoque puesto en la satisfacción de sus necesidades.  
4. La concentración en lo que sucede en el momento presente.

1) La Actitud

La actitud es la disposición del ánimo, la energía vital que ponemos en todas las tareas que realizamos. Constituye el principio de la actividad humana y es transmitida al entorno a través de nuestras palabras, gestos y postura física.

El lema que rige el accionar del personal del puesto de venta de pescados es: Aunque no podamos elegir el trabajo siempre tenemos el poder de seleccionar la manera en que lo haremos. Podemos elegir trabajar con una actitud alegre y desenfadada o con una actitud malhumorada e irritada, podemos elegir ser creativos o ser vulgares.

Cualquiera sean las circunstancias, todos los seres humanos tenemos el poder y la capacidad de elegir cómo nos sentimos. Los sucesos que ocurren en la vida no son los que determinan nuestro estado de ánimo sino la interpretación y el significado que le damos a lo que pasa. Las actitudes negativas, detectadas en frases como “no se puede”, “nadie arregla esto”, “para qué empezar si no sirve”, son las que realmente nos paralizan. Si esperamos lo peor lo encontraremos, pues según un principio filosófico, “se decreta lo que se piensa”.

Con una actitud ganadora y positiva, en cambio, mostramos lo mejor de nosotros mismos disfrutando de lo que hacemos. Al elegir la actitud tomamos la iniciativa y no actuamos como víctimas de las circunstancias.

2) Encontrar maneras de disfrutar

La idea es que podemos tomarnos el trabajo muy en serio sin estar serios. Esto significa actuar naturalmente, sin tensiones, permitiendo que la energía vital se exprese a través de nuestras acciones, en lugar de quedar estancada.

3) Alegrar el día del cliente

Todos necesitamos sentirnos respetados, valorados por el entorno y que se nos escuche cuando requerimos ayuda o realizamos una consulta. Alegrar el día de otro ser humano es tenerlo en cuenta, entrar en contacto con él, en lugar de mantener una distancia.

4) Estar presente

Es estar atento a lo que sucede en el momento presente, concentrados en las necesidades del cliente y los miembros del equipo de trabajo y no en otra cosa. El compromiso de estar totalmente presentes cuando se discute un tema con los compañeros o los clientes, cuando se escucha con atención sin permitirse distracciones, contribuye a obtener el máximo provecho de cada momento.

Si bien los autores del libro “Fish” enfatizan a la actitud como causa motivadora para la acción, son cinco las claves que hay que considerar en el proceso de la motivación y además tener en cuenta que la falta de una de ellas impide completar el círculo continuo que garantiza resultados a largo plazo.

La primer clave es el deseo. Es obvio pensar que tenemos que querer algo para conseguirlo pero es el grado de intensidad del deseo lo que diferencia a aquellos que obtienen lo que quieren de aquellos que no consiguen lo que buscan. Lo más importante es preguntarse si el deseo es tan intenso como para que surja el impulso de trabajar para concretarlo.

La segunda clave es la creencia en las capacidades y habilidades que poseemos. Si no creemos en nosotros mismos tenemos que cuestionarnos cuáles son las razones que nos hacen pensar que no somos capaces y trabajar sobre los pensamientos debilitantes revirtiéndolos. Para hacer que algo suceda es necesario tenerse confianza.

La tercera clave es la meta. En este paso del proceso se hace un Plan de Acción. Nos focalizamos en aquello que queremos conseguir y establecemos las posibilidades y los medios necesarios para llevar a cabo el proyecto.

La cuarta clave es la actitud. La elección de la actitud es personal, elegir ser positivo es elegir ser exitoso. Con una actitud ganadora y positiva se maneja todo fracaso como lo que realmente es, una enseñanza. Un optimista ante un resultado adverso aprende de los errores y busca nuevas alternativas. Como lo expresó Albert Einstein “Los problemas que tienes hoy no pueden ser resueltos pensando de la misma manera que pensabas cuando los creaste”.

La quinta clave y la más importante es el trabajo. El plan más grandioso no traerá resultados a menos que se accione para que se concrete. Las ideas, originadas por un intenso deseo, pasan del plano mental a la realización.

La esencia de un grupo laboral motivado para la acción, radica en la calidad de las relaciones individuales que cada trabajador tiene con quienes lo rodean y también en el respeto, la confianza y la consideración que recibe de los directivos. Estos conceptos son retransmitidos hacia los clientes mediante una actitud positiva de prestación de servicios.

Los Profesionales de Ciencias Económicas, por nuestros valores, cualidades personales y la formación técnica que poseemos, estamos en condiciones inmejorables de convertirnos en agentes motivadores en la búsqueda e implementación de las soluciones adecuadas a efectos de lograr un futuro mucho mejor que el presente.

Fecha de publicación: 20/11/02

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