| Autora: Dra.
CP Nilda Astrella |
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| Miembro de la
Comisión Problemática de los Profesionales que actúan en la Actividad Docente |
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| La explosión
del conocimiento, el cambio de los valores, el surgimiento de nuevos modelos
económicos-políticos, los avances tecnológicos extraordinarios y los cambios sociales
que conllevan, han intensificado el trabajo de los profesores. |
Para adaptarse a esos cambios, la
Transformación Educativa propone la modificación en los modelos pedagógicos,
organizacionales y administrativos, lo cual significa no solo un cambio de rumbo, sino un
cambio de signo en la propuesta global. Ésta no podrá realizarse sin una real
articulación entre todos los niveles y todos los actores del sistema.
Estos cambios impuestos no parecen adentrarse en las prácticas de cómo enseñan los
profesores y cómo aprenden los jóvenes. Sólo se producen cambios superficiales y poco
significativos. Además los profesores son, más que otras personas, la clave del cambio
educativo. Si comprendemos sus deseos de cambio y de conservación, así como las
condiciones que favorecen o debilitan esos deseos, estamos en condiciones de saber qué se
debe cambiar, y qué se debe conservar para que el cambio llegue al aula.
Según Andy Hargreaves, cuestiones como preguntarse si el cambio funciona o no, si
se adapta al contexto, si contiene a la persona, si sintoniza con sus fines y si favorece
o lesiona sus intereses, impregnan los deseos de cambio de los profesores, pero
fundamentalmente el deseo tiene que ver con la satisfacción, una intensa
realización, sensaciones de progreso, proximidad a las demás personas e incluso, amor
hacia ellas. |
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| Fuente:
Andy Hargreaves, Profesorado, cultura y posmodernidad. (Cambian los tiempos,
cambia el profesorado).(1996). |
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