La pionera fue Coca-Cola, que hace un
par de semanas anunció a través de una publicidad en televisión el regreso de los
envases de vidrio. Pero detrás de la fabricante de gaseosas hay decenas de empresas de
consumo masivo que ya empezaron (o están por hacerlo) a reflotar marcas, líneas de
productos, envases y presentaciones que eran muy populares en la década del 80, pero que
con la paridad 1 a 1 entre el dólar y el peso habían desaparecido de los supermercados.
A partir de la segunda mitad de los 90, la góndola de un hipermercado porteño no se
diferenciaba demasiado de la de uno de Nueva York o Los Angeles. Las marcas eran más o
menos las mismas y las presentaciones de los productos locales, en tamaño y calidad de
los envases, no tenían nada que envidiarles a los de los Estados Unidos. Sin embargo,
desde enero el panorama empezó a cambiar.De regreso
En términos generales, el consumo en la Argentina se empobreció y los supermercados
locales ya se asemejan mucho más a los del resto de América latina que a los
norteamericanos. Algunos ejemplos son:
Unilever decidió relanzar los jabones para la ropa
Drive. Con sus "verdes de enzolve", la marca era líder del mercado hace veinte
años, aunque en los 90 había sido relegada por otras líneas de la empresa, como Skip.
Hace un año en la compañía ya casi tenían decidido discontinuarla, aunque con la
crisis ahora la reflotaron. Para competir en el segmento más bajo de precios cambiaron su
fórmula (reemplazando insumos importados por locales) e incrementaron su distribución a
nuevos puntos de venta.
Las
tabacaleras también decidieron relanzar viejas marcas que estaban en desuso, como
Richmond (en el caso de Nobleza Piccardo) y Dorados (Massalin Particulares).
En ambos casos se trata de líneas de cigarritos, que están pensadas para
competir no con las marcas líderes, como Marlboro o Camel, sino con el mucho más barato
tabaco para armar, cuyo consumo está en alza.
Otro regreso, con poca gloria, es el del papel vegetal en los envases de las
mantecas. Si bien las marcas líderes como La Serenísima o SanCor conservan sus
envoltorios de papel aluminio (un insumo importado), en las góndolas aparecen cada vez
más líneas, como Granja Blanca o La Paulina, que optaron por volver al histórico (y
menos práctico) "papel de manteca".
Categorías completas de productos que habían surgido en la última década ahora están
prácticamente desapareciendo de las góndolas de muchos supermercados.
En abril, las ventas de jugos refrigerados, como el Tropicana, cayeron 72,8%, según la
consultora CCR. Algo parecido pasó con las papas congeladas, como McCain (-56,9%) y los
eliminadores de olores, como Febreze o Shout (-52,8%).
En el caso de las galletitas, el consumo se está "latinoamericanizando" a pasos
agigantados. En los 80 se consumían en el país 190.000 toneladas anuales y en 1996, con
la llegada de gigantes como Nabisco y Danone, se pegó un salto hasta las 300.000
toneladas. Para este año se espera que las ventas se vuelvan a ubicar en torno de las
200.000 toneladas.
"La caída se está dando principalmente en las galletitas más elaboradas, como las
rellenas, acorde con lo que pasa en otros países de la región, donde el consumo de estos
productos es bajísimo. El próximo paso es la vuelta de los productos sueltos, que se
vendían en las viejas galletiterías por peso", explicó un director de una empresa
del sector.
Durante años, la Argentina se podía enorgullecer de ser uno de los países con mayor
penetración de la TV por cable del mundo. Ahora, las antenas están volviendo a poblar
los barrios porteños, aunque desde ya que, en la mayoría de los casos, no se trata de
las parabólicas de la TV satelital. Según estimaciones de una empresa del sector, por
mes la televisión por cable pierde más de 30.000 abonados y la gente se ve obligada a
rescatar la viejas antenas para ver los cuatro canales de aire (donde la señal de
América casi no se recibe).
Otro producto que se volvió casi inconseguible es el aceite en envase PET de
un litro. La mayoría de los proveedores de estas botellas es extranjero y los
productores locales todavía no pudieron adaptar sus matrices para comenzar a fabricarlas
en el país.
Especialmente, en el interior del país, cada vez es mayor el número de almacenes que
fraccionan los productos como antaño y los venden sueltos, como en el caso del azúcar,
el aceite o los detergentes. |