-

 
El desafío del Marketing ante las nuevas realidades

Autor: Dr. José Antonio Ficarra
Presidente de
la Comisión Estudios sobre Comercialización
¿Cómo vender cuando nadie compra? Esta es la pregunta del millón en la Argentina de hoy. A partir de esta premisa, el Dr. Ficarra, que preside la Comisión de Estudios sobre Comercialización del Consejo, menciona algunas pistas y claves para ubicarse en este nuevo y cambiante escenario
Es indudable que las formas de comercialización están cambiando. Las exigencias de los consumidores son cada vez más complejas, y es evidente y necesario que las organizaciones traten de trazar un perfil de los consumidores.

Hace poco más de dos años escribí un artículo para un diario especializado y al mismo tiempo expuse en una conferencia en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, junto con un colega, sobre el tema "Los consumidores del futuro". Hoy pienso que lo expuesto y escrito ha perdido vigencia, debido a las turbulencias y cambios en el mercado del consumo.

La realidad argentina muestra indicadores alarmantes, con una tendencia negativa que se profundiza. Más de la cuarta parte del país vive por debajo de la línea de pobreza y un 54% percibe un salario inferior a $ 500 por mes.

Obviamente, esto conduce a una retracción en gastos vinculados con esparcimiento, medicina prepaga, educación privada, personal doméstico, indumentaria, seguridad, e inclusive lleva a una disminución en la compra de alimentos, aunque, en algunos casos, se produce un cambio de marcas tradicionales por otras que brindan un precio más bajo; claro que también puede ser que la calidad sea inferior.

El desempleo no baja y la incertidumbre sube. La pregunta es: ¿cómo vender cuando nadie compra? Existe un alto porcentaje de empresas que fabrican productos que los destinatarios finales no pueden comprar. Evidentemente, la estrategia para sostener y mantener los procesos productivos se torna cada día más difícil.

Escenario cambiante

Las situaciones indican que existe un avance de empresas de servicios en detrimento de las industriales. Más mujeres que trabajan, menos casamientos, más dink (parejas sin hijos con ingresos dobles).

Todo lo apuntado precedentemente lo conoce el público y las empresas, por lo cual es necesario definir situaciones y cursos de acción a seguir. Muchas organizaciones de gran magnitud es obvio que lo hacen porque cuentan con áreas específicas. En cambio, las PyME, en muchos casos, no cuentan con una estructura básica que les permita definir y afrontar las situaciones del mercado consumidor. Es importante que lo hagan, y los profesionales en Ciencias Económicas que reúnen las incumbencias necesarias pueden efectuar un aporte importante a estas organizaciones.

Comienza a aparecer con más frecuencia la racionalidad de los consumidores. Esto implica que no hay fidelización a las marcas, salvo en los segmentos de alto poder adquisitivo, y la decisión de compra se produce en el punto de venta.

Alberto Wilensky dice que "en todo el mundo -y particularmente en la Argentina- cada día se hace más marketing y socialmente se habla más de él. Es indudable que el marketing se está convirtiendo aceleradamente en un fenómeno popular".

Aunque parezca tan sencillo en su expresión no deja de tener connotaciones importantes para resolver algunas situaciones. Primero se debería organizar el marketing interno desarrollando estrategias a nivel funcional, que no pasan solamente por el área de marketing, sino también por la investigación y el desarrollo, los recursos humanos, la administración de los materiales, la logística, etc.

Esto va a permitir desarrollar estrategias vinculadas a la formación de ventajas competitivas en alguna de las siguientes variables: eficiencia, calidad, innovación, y algunas otras no menos importantes que puedan generar habilidades distintivas que diferencien a la empresa de la competencia.

Todo esto se correlaciona con las pretensiones de los consumidores. Ellos quieren ser tratados según sus gustos y sus necesidades, razón por la cual, en algunos casos estamos ante la fabricación de productos taylor made.

La situación del mercado consumidor indica que el consumo ha bajado y las compras son menores, aunque se producen más visitas a los centros de compras. La tendencia que estamos viendo, y que seguirá comportándose de igual manera, es la baja de precios, con la existencia de consumidores racionales, gran caída de la eficiencia comunicacional y el avance del marketing verde u otros tipos de productos identificados con nuevas formas y calidad de vida. El consumidor querrá respuestas dinámicas por parte de las empresas, los tratos se volverán cada vez más personalizados y la satisfacción del cliente deberá ser encarada como un bloque genérico importante en la formación de una ventaja competitiva. Aquí es donde se deberá hacer hincapié en poner en práctica todas las acciones vinculadas a las estrategias del marketing relacional, que busca lograr empatía y acercamiento al cliente para producir su fidelización.

Mentes diferentes

También hay otras cosas importantes a tener en cuenta, tales como el rol económico, social y laboral de la mujer. Por ella hoy pasan muchas de las decisiones en virtud de su protagonismo.

Aparecen nuevas oportunidades económicas internacionales: hay nuevos nichos originados a través de distintos comportamientos y de la cultura; por ejemplo, el deporte. Hay que crear una diferenciación descubriendo lo diferenciable: mentes diferentes en mercados diferentes.

Hoy hay que pelear por la conquista y por el mantenimiento de un cliente. Ello dará como resultado volver a crear la lealtad a la marca, y en eso las recompensas juegan un buen papel, fundamentalmente con valor agregado.
Para triunfar, hay que distinguirse de la competencia, pero ese hecho tiene que ser percibido por el cliente, si no, la diferenciación no tiene sentido.

Estamos sobrecomunicados; por lo tanto hay que utilizar la herramienta de comunicación correcta: simplicidad en la comunicación; primero la mente y luego la comunicación.

Blanton Godfrey, especialista en ciencia y práctica de la gestión de calidad, dice: "Muchas empresas no lo han logrado porque están tan concentradas en lo suyo que no ven las necesidades de sus clientes, no miran hacia fuera, pero también hay otras que saben lo que quieren, entienden a sus clientes, pero rara vez comprenden cómo se maneja el mercado y la competencia. Hay que cambiar y cambiar hasta encontrar lo que satisface al cliente".

Hay que cambiar porque no podemos ser iguales a los líderes del mercado.
Este cambio permanente que propone Godfrey tiene que estar asociado con buenas ideas: predicción del mercado, investigación para lanzar productos sustitutos, productos que tengan impacto en el medio, y creación de nuevos formatos de negocios. Obviamente que, sin una nueva logística y sin la renovación permanente de la tecnología, la cosa no funciona.

Una frase anónima dice que a los consumidores del futuro hay que analizarlos en el presente y ya casi es tarde.

El límite es la propia imaginación. Así se irá pasando de las ideas negativas a las positivas, pero con un sentido coherente entre los objetivos y los recursos necesarios para llevarlos a cabo, y la evaluación de los posibles fracasos, es decir, pensar con criterio estratégico.

Es inimaginable que un plan de marketing no contenga un cierto riesgo a pesar de una acción bien planificada. Esta planificación, llevada a la práctica, necesita invariablemente para su realización de una herramienta eficaz que es la Investigación de Mercado.

Mi opinión está centrada en una definición leída tiempo atrás y que yo he adaptado agregándole otros conceptos: El marketing es una forma de pensar, tener sentido común, librar una batalla de ideas y aplicar herramientas adecuadas para que sea eficaz
Artículo publicado en Universo Económico N° 59

Fecha de publicación: 23/07/01

Volver  |  Página Inicio