¿Qué
hacer? Debemos hacernos cargo del cambio en lugar de
permitir que él se haga cargo de nosotros?
Es probable que de no hacerlo, seguramente nos ha de
pasar literalmente por arriba sin, compasiones y dejándonos
maltrechos en su avance. Asimismo probablemente, nos
ha de resultar muy difícil poder asumir y resolver
las consecuencias que ello además trae aparejado
El Cambio es algo que en realidad está instalado
desde aun antes de la aparición del hombre sobre esta
tierra. El Universo mismo se ha visto sometido a
permanentes y constantes cambios en su formación. Ya
desde tiempos tempranos y con la aparición del hombre
se venía afirmando que todo cambia, nada
permanece estático. Esto según el filósofo
griego Heráclito hace 2500 años.
Es por ello que, hoy día no podemos considerar al
cambio como algo puntual, específico ni propio de
determinado hecho o situación. El cambio es algo
permanente y constante. Es un proceso, en el cual
vivimos inmersos y al cual debemos adecuarnos y
adoptarlo para no sufrir trastornos ni inconvenientes.
Así y teniendo en cuenta que el motor y el control
del cambio, está centrado en la persona, es decir en
nosotros mismos, es correcto plantearnos
exclusivamente la pregunta: ¿Dónde está la
nueva oportunidad?, para salir a enfrentar un
cambio en nuestra vida personal o carrera
profesional?. Si sólo lo hacemos de esa manera, en
realidad nos situamos fundamentalmente en la posición
de querer lograr o intentar explotar algo que desde el
punto de vista del resultado cuántico nos sea
provechoso, pero no desde el punto de vista de la
satisfacción personal, la armonía de vida y menos
aun, que nos haga sentir ampliamente satisfechos y
felices con nosotros mismos.
No debería ser entonces conveniente, encarar
nuevamente la cuestión enfocándonos principalmente
en ver que hacer desde el punto de las posibilidades
que ofrece el ambiente donde nos movemos, sino la de
indagar dentro de cada uno de nosotros para ver en
principio, si hay algo nuevo o diferente que deberíamos
incorporar como Valor Agregado a nuestra vida personal
y/o profesional, y entonces comenzar a trabajar sobre
ello. Se hace necesario entonces, conocer en primer término
que somos en realidad y que queremos para nosotros.
Esto nos dará la posibilidad de intentar lograr la
actividad o trabajo como verdaderamente la amamos y
que probablemente nunca nos habíamos imaginado que
podíamos lograr, o bien a la que no nos atrevimos a
llevar a cabo. Lograremos así rescatar o quizás
forjar la verdadera vocación, la que
nos permitirá lograr una fuerza productiva
poderosa, que a su vez ha de actuar como
elemento motivador y potenciador de ese estado.
Asimismo nos ayudará a lograr un círculo virtuoso
con retroalimentación propia, logrando
fundamentalmente que nos sintamos plenos y satisfechos
con nosotros mismos.
Comúnmente solemos vivir inmersos en una atrapante,
frustrante y devastadora ecuación de vida que hace
deltrabajo
= aburrimiento.
Interiormente sabemos que si a esa ecuación la
transformamos básicamente en trabajo +
velocidad + riesgo logramos algo GENIAL. Esto
sin dudas nos hará sentir bien y devolver toda la
energía que genera dentro de ese círculo virtuoso
del que hablábamos, retroalimentando nuevamente el
circuito.
Para lograrlo, hay que bucear en las profundidades de
nuestro ser e indagar sobre nuestra vocación.
Ella no es algo que se forme como consecuencia del destino
de la persona. Tampoco es algo que surge como un grito
interno que nos invade y menos aún dado por alguien
desde afuera. En realidad creo que la misma surge de
un constante y convincente susurro
interno que cada uno de nosotros tiene dentro de si al
cual solo basta tratar de escucharlo, para que a
partir de ahí comencemos a desandar un camino, el
cual presentará seguramente una serie de dificultades
surgidas por la puesta en marcha de las acciones
necesarias para llevarla a cabo. Comienza entonces una
etapa de constante enfrentamiento y superación de
todos los ERRORES que podamos cometer en dicha acción,
lo cual permitirá con el paso del tiempo, hacernos
reafirmar o no el camino emprendido.
A medida que avancemos en esa búsqueda y podamos ir
logrando las necesarias confirmaciones que nos hagan
sentir en el camino correcto, comenzaremos a sentir el
verdadero y mágico combustible que es capaz de mover
cualquier mecanismo por pesado que fuere: la
pasión.
Efectivamente, una fuerza extremadamente poderosa,
capaz de logros impensados, y fundamentalmente de
recompensas incalculables.
Baste comparar dicha situación con la de intensidad
que es la que de hecho hoy día se vive en una
actividad que nos ocupa, pero con la cual no estamos
necesariamente conformes. La intensidad
significa que estamos muy ocupados pero sin brillo en
nuestra acción, mientras que con la pasión
mi actividad tiene significado y me siento satisfecho.
Si finalmente llegamos a coincidir con lo expuesto
hasta aquí o bien estamos dispuestos a querer al
menos ver como funciona, intentemos bucear en nuestra propia
identidad y ver de que forma la podemos
cambiar o bien remodelar para lograr un cambio. Para
ello debemos saber que la misma está formada por:
a)
Lo
que hacemos,
b)
La red de
vínculos con la que nos relacionamos y desarrollamos
y
c)
Con
nuestros propios relatos de quienes somos y porque.
Algunas
acciones para intentar el cambio pueden estar
orientadas en:
•
Tomar
cursos de perfeccionamiento o de nuevas actividades en
forma complementaria a lo que hoy hacemos.
•
Relacionarnos
con personas que no pertenezcan a nuestra red habitual
de vínculos, pero si que estén identificadas con
aquello que me gusta y quiero indagar.
•
Participar
en Organizaciones sin fines de lucro dedicadas a esas
actividades
•
Colaborar
con amigos que están analizando una nueva actividad
que me interesa.
Lo
más importante a tener en cuente, es generar
ideas en forma permanente y fundamentalmente experimentar
lo más inmediatamente posible. Es decir poner en práctica
la idea generada lo más rápido posible a fin de
poder evaluar en forma inmediata si nos gusta y
fundamentalmente tiene la viabilidad necesaria como
para vivir de ella.
Por eso a no dudar y a no perder mucho tiempo.
Manos
a la obra y suerte. |