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Un cambio personal

Autor: Dr. CP Horacio Frende
Presidente de la Comisión de Probl. de los Prof. en Relación de Dependencia del CPCECABA
En algún momento de nuestras vidas, a los seres humanos se nos suelen presentar dudas respecto a si estamos haciendo lo que queremos, o bien si no deberíamos estar encarando algún cambio. Si a esto le sumamos la permanente sensación de vertiginosidad, e inseguridad a la que el ritmo de vida actual nos tiene sometidos, sin duda que nos enfrentamos con un gran interrogante
¿Qué hacer? Debemos hacernos cargo del cambio en lugar de permitir que él se haga cargo de nosotros?

Es probable que de no hacerlo, seguramente nos ha de pasar literalmente por arriba sin, compasiones y dejándonos maltrechos en su avance. Asimismo probablemente, nos ha de resultar muy difícil poder asumir y resolver las consecuencias que ello además trae aparejado

El Cambio es algo que en realidad está instalado desde aun antes de la aparición del hombre sobre esta tierra. El Universo mismo se ha visto sometido a permanentes y constantes cambios en su formación. Ya desde tiempos tempranos y con la aparición del hombre se venía afirmando que todo cambia, nada permanece estático. Esto según el filósofo griego Heráclito hace 2500 años.

Es por ello que, hoy día no podemos considerar al cambio como algo puntual, específico ni propio de determinado hecho o situación. El cambio es algo permanente y constante. Es un proceso, en el cual vivimos inmersos y al cual debemos adecuarnos y adoptarlo para no sufrir trastornos ni inconvenientes.

Así y teniendo en cuenta que el motor y el control del cambio, está centrado en la persona, es decir en nosotros mismos, es correcto plantearnos exclusivamente la pregunta: ¿Dónde está la nueva oportunidad?, para salir a enfrentar un cambio en nuestra vida personal o carrera profesional?. Si sólo lo hacemos de esa manera, en realidad nos situamos fundamentalmente en la posición de querer lograr o intentar explotar algo que desde el punto de vista del resultado cuántico nos sea provechoso, pero no desde el punto de vista de la satisfacción personal, la armonía de vida y menos aun, que nos haga sentir ampliamente satisfechos y felices con nosotros mismos.

No debería ser entonces conveniente, encarar nuevamente la cuestión enfocándonos principalmente en ver que hacer desde el punto de las posibilidades que ofrece el ambiente donde nos movemos, sino la de indagar dentro de cada uno de nosotros para ver en principio, si hay algo nuevo o diferente que deberíamos incorporar como Valor Agregado a nuestra vida personal y/o profesional, y entonces comenzar a trabajar sobre ello. Se hace necesario entonces, conocer en primer término que somos en realidad y que queremos para nosotros.

Esto nos dará la posibilidad de intentar lograr la actividad o trabajo como verdaderamente la amamos y que probablemente nunca nos habíamos imaginado que podíamos lograr, o bien a la que no nos atrevimos a llevar a cabo. Lograremos así rescatar o quizás forjar la verdadera vocación, la que nos permitirá lograr una fuerza productiva poderosa, que a su vez ha de actuar como elemento motivador y potenciador de ese estado. Asimismo nos ayudará a lograr un círculo virtuoso con retroalimentación propia, logrando fundamentalmente que nos sintamos plenos y satisfechos con nosotros mismos.

Comúnmente solemos vivir inmersos en una atrapante, frustrante y devastadora ecuación de vida que hace deltrabajo = aburrimiento. Interiormente sabemos que si a esa ecuación la transformamos básicamente en trabajo + velocidad + riesgo logramos algo GENIAL. Esto sin dudas nos hará sentir bien y devolver toda la energía que genera dentro de ese círculo virtuoso del que hablábamos, retroalimentando nuevamente el circuito.

Para lograrlo, hay que bucear en las profundidades de nuestro ser e indagar sobre nuestra vocación. Ella no es algo que se forme como consecuencia del destino de la persona. Tampoco es algo que surge como un grito interno que nos invade y menos aún dado por alguien desde afuera. En realidad creo que la misma surge de un constante y convincente susurro interno que cada uno de nosotros tiene dentro de si al cual solo basta tratar de escucharlo, para que a partir de ahí comencemos a desandar un camino, el cual presentará seguramente una serie de dificultades surgidas por la puesta en marcha de las acciones necesarias para llevarla a cabo. Comienza entonces una etapa de constante enfrentamiento y superación de todos los ERRORES que podamos cometer en dicha acción, lo cual permitirá con el paso del tiempo, hacernos reafirmar o no el camino emprendido.

A medida que avancemos en esa búsqueda y podamos ir logrando las necesarias confirmaciones que nos hagan sentir en el camino correcto, comenzaremos a sentir el verdadero y mágico combustible que es capaz de mover cualquier mecanismo por pesado que fuere: la pasión.

Efectivamente, una fuerza extremadamente poderosa, capaz de logros impensados, y fundamentalmente de recompensas incalculables.

Baste comparar dicha situación con la de intensidad que es la que de hecho hoy día se vive en una actividad que nos ocupa, pero con la cual no estamos necesariamente conformes. La intensidad significa que estamos muy ocupados pero sin brillo en nuestra acción, mientras que con la pasión mi actividad tiene significado y me siento satisfecho.

Si finalmente llegamos a coincidir con lo expuesto hasta aquí o bien estamos dispuestos a querer al menos ver como funciona, intentemos bucear en nuestra propia identidad y ver de que forma la podemos cambiar o bien remodelar para lograr un cambio. Para ello debemos saber que la misma está formada por:

a) Lo que hacemos,

b) La red de vínculos con la que nos relacionamos y desarrollamos y

c) Con nuestros propios relatos de quienes somos y porque.

Algunas acciones para intentar el cambio pueden estar orientadas en:

Tomar cursos de perfeccionamiento o de nuevas actividades en forma complementaria a lo que hoy hacemos.

Relacionarnos con personas que no pertenezcan a nuestra red habitual de vínculos, pero si que estén identificadas con aquello que me gusta y quiero indagar.

Participar en Organizaciones sin fines de lucro dedicadas a esas actividades

Colaborar con amigos que están analizando una nueva actividad que me interesa.

Lo más importante a tener en cuente, es generar ideas en forma permanente y fundamentalmente experimentar lo más inmediatamente posible. Es decir poner en práctica la idea generada lo más rápido posible a fin de poder evaluar en forma inmediata si nos gusta y fundamentalmente tiene la viabilidad necesaria como para vivir de ella.

Por eso a no dudar y a no perder mucho tiempo. Manos a la obra y suerte.

Fecha de publicación: 24/09/03

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