| Cuando se apunta a
lograr la eficiencia en la gestión de marketing, el primer paso consiste en abandonar
prácticas que no son efectivas. Entre éstas se destacan aquellas utilizadas con mayor
frecuencia, a saber: Asimilar
Marketing a Ventas
Centrarse en la adquisición de
clientes en lugar del cuidado de los clientes
Procurar ganancias antes de crear
relaciones
Centrarse en el oportunismo en lugar de
hacerlo en la estrategia
Tener un horizonte de corto plazo
Basarse en recursos baratos como la
principal ventaja competitiva, sin preocuparse por la productividad
Admitir como única competencia válida
a aquella que se basa en el precio
Depender exclusivamente de socios
extranjeros para todo lo vinculado a tecnología y ayuda financiera sin que se cultive una
capacidad independiente para generar ideas y desarrollar procesos
Si bien éste pretende ser un
listado mínimo de aquellos aspectos que deberían evitarse, también se puede hacer
referencia a una serie de preguntas, que sin aspirar a formar parte de una
receta sino sólo servir como guía de pautas, sería de utilidad plantearlas
al momento de tomar decisiones exitosas en el área de marketing:
1.
¿El marketing es aceptado como
filosofía principal de gestión al momento de alcanzar satisfacción y anticipación de
las necesidades del cliente?
2. ¿Las estrategias están
encaminadas hacia la creación de beneficios para todos los participantes (clientes,
personal, accionistas, proveedores, distribuidores)?
3. ¿Los objetivos contemplan la
creación de valor para los clientes o sólo se encasillan en las ventas, las ganancias y
la participación de mercado?
4. ¿Quiénes ocupan las principales
funciones de marketing, se centran en el mercado y las estrategias de desarrollo para cada
uno de sus segmentos?
5. ¿Se apunta a una oferta integral
de producto y servicio que coloca correctamente el beneficio deseado en el segmento-meta?
6. ¿Se considera al mundo como el
escenario de operaciones y se desarrollan consecuentemente estrategias de mercado
globales?
7. ¿Se utilizan investigaciones de
mercado, sistemas de inteligencia comercial y las oportunidades ofrecidas por los sistemas
de sustento de decisiones para la continua medición y pronóstico de las necesidades y
respuestas del mercado a las actividades de la empresa y los competidores?
8. ¿La gestión de marketing está
abierta a prácticas innovadoras en todos sus aspectos?
9. ¿Se incentivan las alianzas
estratégicas para aumentar las capacidades de la organización y potenciar la relación
con el cliente orientada a la negociación a largo plazo?
10. ¿Se centra la atención y los
recursos en la eficacia del mensaje y en los precios basados en el valor para llegar con
creatividad a los clientes actuales y potenciales?
Ahora bien, para adaptar estos
puntos a la realidad de cada organización, se requiere un enfoque sistémico donde
interactúen productos, servicios, procesos, funciones y por supuesto personas. Es
justamente este enfoque el que permite comprender que la gestión de marketing funciona
desde el mercado y hacia adentro y desde el futuro hacia atrás, apuntando a ser mejores
que la competencia en algo y no conformándose con la mediocridad global (somos
bastante buenos en todo).
Esta gestión de marketing utiliza un conjunto de herramientas operativas
que si bien son muy valiosas, están al alcance de todas las empresas; por lo tanto no son
las herramientas más o menos sofisticadas, sino la estrategia la que diferencia a una
empresa de otra, la que puede asegurar que una compañía logre una posición única que
le permita competir con éxito.
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El
desafío pasa entonces por:
Concebir
adecuadamente el negocio
Analizar cómo obtener una cadena de valor distintiva
Desarrollar
un sistema de actividades exclusivo |
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