| La optimización de la relación con
el cliente es la clave del éxito en los negocios actuales. El camino hacia el logro de
este objetivo demanda el diseño y la implementación de una estrategia de marketing
relacional cuyo centro sea el cliente y su cuidado, en términos de darle lo que desea,
cuándo y cómo lo desea, hacerle más fácil los negocios con la empresa entablando un
diálogo tan directo que permita desarrollar relaciones duraderas, basadas en la gestión
personalizada a lo largo del ciclo de vida de los clientes, a través de todos los medios
disponibles: masivos, personalizados e interactivos. Es entonces la organización la que
debe propiciar la creación y consolidación de aquel entorno en el que los clientes
puedan expresar lo que desean y virtualmente customizar los productos, servicios,
programas y sistemas que prefieran para interactuar con la compañía, aumentando su
percepción del valor agregado por la misma. Conociendo a los clientes
El mayor nivel de exigencia por parte de los clientes resulta positivo para las empresas
dado que les proporciona mayores posibilidades para trabajar en pos de diferenciarse de la
competencia. Toda propuesta de valor que realice la organización debe ser atractiva para
los segmentos de mercado a los cuales está destinada. Esto sólo se alcanza cuando la
empresa ha reunido los datos suficientes sobre sus clientes más rentables mediante un
proceso concebido como inversión que permita alcanzar y hasta superar las expectativas de
los clientes conllevando a su lealtad.
La decisión de poner la empresa de cara al cliente implica transitar toda una
transformación a nivel de procesos, tecnología, estructura y cultura organizacional;
cambios en la forma de hacer las cosas en la compañía y especialmente el cuidado del
activo más importante: su gente. Significa subrogar todos los procesos de la compañía a
la satisfacción de los clientes generando en ellos sentimientos de pertenencia y
confianza en la empresa, siendo para ello fundamental la satisfacción y lealtad del
personal.
Construyendo lealtad
desde el call center
La experiencia de las empresas que han logrado permanecer con éxito en sus respectivos
mercados demuestra que la repuesta a la pregunta ¿por qué es tan importante la
lealtad de los clientes?, es muy simple y se limita a la relación directa que
existe entre lealtad y volumen / rentabilidad. No es muy difícil comprobar que los
clientes leales permanecen más tiempo con la empresa, recomiendan la marca boca a boca
(venden por la empresa), son más rentables ya que están más dispuestos a pagar un
precio premium, es más sencillo venderles nuevos productos o servicios porque depositaron
su confianza en la empresa; es decir tienen la percepción de que el valor recibido de
parte de la compañía es mayor que el valor que han debido entregar a cambio.
Consecuentemente la tarea de la empresa es agregar, de manera permanente, valor desde la
perspectiva del cliente, de modo que el retorno percibido sea cada vez mayor. Para ello se
requiere un conocimiento detallado de cada cliente en términos de sus necesidades,
preferencias, características socioeconómicas, hábitos, actitud hacia la compañía,
sensibilidad frente a diferentes propuestas, historia de compras, historia de quejas y
reclamos, etc.
Para una estrategia de manejo de relaciones, la acumulación de información sobre los
clientes y el conocimiento de ellos son aspectos estratégicos ya que constituyen la base
para el cálculo de su valor actual y potencial para la empresa. En este sentido, si bien
todos en la compañía son responsables por la experiencia del cliente, el centro de
atención telefónica es un medio fundamental para establecer y monitorear las relaciones
con los clientes ya que ofrece constantes oportunidades para obtener datos que le permitan
a la empresa definir adecuadamente el target individual de sus ofertas, servicios y
mensajes, mejorando las relaciones con sus clientes y aumentando, de manera progresiva,
sus cuotas de participación en las ventas de la compañía. Además esta interacción no
se limita a los clientes actuales ya que también los potenciales están dispuestos a
expresar qué necesitan, pero para ello el personal de contacto debe estar preparado para
escuchar y saber qué hacer con esa información tan valiosa. Indudablemente el call
center puede ser una ventaja diferencial de la compañía ya que el trato personalizado y
la atención basada en atributos mensurables de calidad, generan respuestas positivas por
parte de los clientes quienes se encargarán de posicionarlos como elementos distintivos
al momento de comparar a la empresa con su competencia.
La superioridad del servicio y la atención al cliente es realmente la superioridad en las
prácticas con el personal. Si se quiere satisfacer al cliente hay que cuidar al propio
personal velando por las comunicaciones, las condiciones de trabajo, los niveles de
compensaciones, la seguridad laboral, el nivel de exigencia, el reconocimiento por los
logros, el alto nivel de participación y compromiso y su desarrollo. El ámbito que
alienta la implementación de mejoras sistemáticas concentrándose en el cliente abarca
desde aspectos tan básicos como comunicar al personal el nivel de servicio deseado y
cómo alcanzarlo, hasta la implementación de reuniones destinadas a escuchar a los
empleados que se encuentran en contacto con los clientes y que conocen los comentarios de
los mismos con respecto al producto, el servicio o la organización. Luego habrá que
comunicar los resultados allí obtenidos al resto de las áreas involucradas, iniciar
acciones que eleven el rendimiento y verificar que el cliente perciba las diferencias.
Los representantes del
call center: eslabones clave
En la tarea de motivar la interacción con los clientes, los representantes de atención
desempeñan un rol radical. Son ellos los que pueden hacer más permeable la frontera
entre el cliente y la empresa, auspiciando que los clientes se sientan importantes en cada
paso, utilizando sus nombres, recordando la última vez que llamaron, encontrando algo que
los haga sentir únicos y especiales para asegurarse que perciban y reconozcan la
personalización del servicio. Si bien hay oportunidades derivadas del análisis de las
quejas, también las hay en todas las otras cosas que clientes y no clientes dicen. En
esta tarea de escuchar lo que los satisface y lo que no, tomando la responsabilidad por
entender y brindándole al cliente simultáneamente la seguridad de que se lo ha
escuchado, los representantes tienen una directa participación; siendo aún muy
recomendable involucrarlos en la generación de la respuesta interna que permita concretar
lo escuchado.
La verdadera lealtad es esencialmente emocional y se obtiene cuando el cliente se siente
seguro y apoyado al recibir información que lo relaciona, se considera escuchado y útil
al compartir su experiencia y opinión, se siente comprendido al observar que las
decisiones de la compañía coinciden con las de sus intereses, se sabe valorado y
reconocido al ser compensado por su esfuerzo. Muchos de estos aspectos se desarrollan
merced a la tarea cotidiana de los representantes capacitados para concentrar una amplia
variedad de funciones. Es este personal de contacto el que aporta especialización en la
relación con los clientes, hace del servicio una ventaja competitiva y en algunos casos,
hasta incorpora el factor sorpresa, esa capacidad de sorprender a los clientes con
observaciones positivas y novedosas, deleitándolos en los momentos de verdad.
Actitud, tecnología y
algo más
En nuestros días la tecnología ha facilitado la posibilidad de brindarle a los clientes
un nivel superior de servicio cooperando en el aporte de mayor lealtad por parte de ellos.
La disponibilidad del uso del e-mail, chat instantáneo y colaboración en la web para
interactuar con los clientes, les permite a los agentes responder consultas y resolver
problemas con mayor grado de eficiencia, mejorando el servicio y reduciendo costos, aunque
para lograrlo se requiere especial atención en su contratación y capacitación.
La buena dicción, el correcto vocabulario, la empatía, la actitud proactiva, la
estabilidad emocional, la capacidad para las relaciones interpersonales, el poder de
persuasión, la flexibilidad, la capacidad de contención y de resolución, entre otras,
son competencias habitualmente exigidas a los representantes al momento de su
incorporación. Sin embargo ellas son necesarias pero no suficientes para cultivar
relaciones de aprendizaje con cada cliente. Los niveles superiores dentro de la
organización son los responsables de completar el aporte de la tecnología y del perfil
individual de los representantes velando por el cumplimiento de aspectos como: la
homogeneidad en el estilo y enfoque utilizado por todo el personal de contacto; la
comunicación clara y efectiva con los agentes, ya que son ellos los que construyen el
producto o servicio ante los ojos de los clientes; la capacitación para que los agentes
desarrollen la habilidad requerida para saber escuchar adecuadamente a los clientes; la
delegación de las tareas más rutinarias y sistematizadas en la tecnología de manera que
los representantes se concentren en lograr un diálogo inteligente alimentado por la
información captada durante los contactos anteriores con el cliente e incrementando el
valor implícito en las interacciones venideras. |