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Reflexiones sobre Capacidades no Técnicas

Autor: Dr. CP Juan Carlos Seltzer
Miembro de la Comisión Probl. de los Profesionales que actúan en la Actividad Docente
La calidad en educación es un tema actual que suscita gran interés en multitud de estamentos y está generando la aparición de incontables medidas y acciones institucionales dirigidas a "mejorar la calidad de la formación"

Si calidad es el cumplimiento de las especificaciones del cliente y como clientes pueden considerarse tanto estudiantes como empleadores, calidad es cumplir los requerimientos de estos grupos. Como indica Yorke (1992) ambas visiones son complementarias, ya que en último término, el estudiante busca en una carrera de este tipo una mejora de su situación económica futura, vía el acceso a un puesto de trabajo bien remunerado, y las empresas están dispuestas a entregar esos puestos a quienes cumplen los requisitos que éstas indican y consideran más oportunos.

En la medida en que cumpliendo un criterio ambos requerimientos se cumplen, es este criterio el determinante. Así, podemos decir que calidad es la conformidad con las especificaciones de los clientes, y estas especificaciones las marcan las empresas y profesionales del área.

En la medida en que un programa o plan de estudios determinado no dé respuesta a las especificaciones, su formación no podrá ser considerada de calidad, y es imposible dar respuesta a unos requisitos que no se conocen. Por eso la importancia de proporcionar información muy relevante a quienes deben programar las enseñanzas y planes de estudio de grado y de posgrado como así también para orientar para acciones de formación continua.

Los profesionales y académicos de la American Accounting Association se plantearon la cuestión anterior hace tiempo, quizás apremiados por las críticas que estaba recibiendo la formación superior en Contabilidad. Así, en 1984 comisionaron a un grupo de profesionales y docentes, presididos por Norton Bedford para que estudiaran qué estructura, contenido y alcance debía tener la formación de los contables. Tras casi dos años de trabajo, el comité hizo públicas sus conclusiones en un documento conocido como el Informe Bedford.

Lo más destacable de este documento es la convicción de que los cambios en la sociedad y el entorno determinan que la profesión debe adaptarse para satisfacer necesidades cambiantes, lo que supone que la formación de futuros profesionales debe tener muy en cuenta esta característica y adaptarse a su vez. Evidentemente, una formación exclusivamente centrada en el desarrollo y adquisición de conocimientos técnicos es absolutamente inadecuada, debido a que:

los conocimientos necesarios no paran de crecer, y
además evolucionan continuamente.

Así, la formación de los futuros profesionales debía centrarse en la adquisición de conocimientos, capacidades y valores profesionales, que aseguraran una base sólida sobre la que asentar un proceso de formación y aprendizaje contínuos.

Estas ideas penetraron rápidamente en asociaciones profesionales, como el AICPA, o la NAA (posteriormente denominado Institute of Management Accountants), los cuales recogieron, al menos en parte, estas ideas y las reflejaron en sus posicionamientos sobre formación (Informe Albers del AICPA en 1988 y el posicionamiento en educación de la NAA, SMA Nº 1E de 1987).

En abril de 1989, la totalidad de las grandes firmas de auditoría suscribieron un informe conjunto (Perspectives on Education) en el que ofrecían su propia visión sobre los conocimientos y capacidades que deberían constituir el perfil objetivo para un contable.

La coincidencia de opiniones y objetivos entre la AAA y las firmas auditoras dieron por resultado la creación de la Comisión para el Cambio Educativo (AECC), en 1989, que hizo públicas sus criterios sobre formación en su Posicionamiento Nº 1: Objetivos de formación para contadores.

Por último, la Federación Internacional de Contadores (IFAC), recogió las opiniones anteriores reflejándolas, casi punto por punto, en su Guía Internacional de Educación Nº 9.

En todos estos documentos se destaca una cuestión de gran relevancia: no basta con conocimientos técnico-contables; es necesario que un profesional cuente con una formación amplia, que le permita comprender el entorno general en el que debe desarrollar su trabajo, e interactuar con todo tipo de personas; para lo cual es imprescindible que el futuro profesional cuente con un desarrollo adecuado en capacidades de

(I) comunicación,
(II) intelectuales (o de resolución de problemas) y
(III) interpersonales (o de trabajo en grupo)

El debate en torno a un cambio en la formación en Contabilidad surge de una situación en la que la evolución separada de las variables del entorno y la tendencia de la formación en Contabilidad ha llegado a un punto en el que es necesario un cambio. La evolución del entorno empresarial ha originado una mayor globalización de los mercados, un aumento de la competencia y de la complejidad de las tareas. Por un lado los servicios prestados son más diversos y abarcan más tipos. Por otro esa mayor complejidad, que se traduce en un incesante incremento de normas y regulaciones, requieren del concurso de especialistas en áreas concretas y dinámicas. Unido a ello se produce la invasión tecnológica y la dependencia creciente de las tecnologías de la información. La situación esbozada requiere de profesionales flexibles que sean capaces de adaptarse.

Debido al origen estadounidense de la mayor parte de los documentos que hemos comentado, es posible (incluso necesario) plantearse la validez de esos planteamientos en otras realidades socioculturales.
A este respecto, la percepción que he recogido, tras visitas y conversaciones con profesores de diferentes universidades, llevan a pensar que este perfil no dista mucho del indicado por estos documentos.

En España, está recién finalizado el proyecto (Prof. Arquero y Donoso) y en el Reino Unido, el Accounting Education Research Group (del que forman parte los Prof. Hassall y Joyce) está realizando una réplica del proyecto original español, dirigido a los profesionales del CIMA, a los estudiantes y docentes universitarios de Contabilidad del que ya disponemos de las conclusiones, que fueron presentadas en el Congreso realizado en Braga, Portugal el año pasado:

"El cambio constante a que está sometido el contexto en el que el profesional de la contabilidad debe desempeñar sus tareas implica una necesaria reorientación de la formación que reciben. Aunque las intenciones de los procesos de reforma de los planes de estudio van en la línea de reducir la brecha creciente entre formación y práctica, el conocimiento y definición del perfil de formación del que deriven los objetivos educativos en contabilidad, es imprescindible para lograr este objetivo.

Del análisis de la literatura sobre esta cuestión, resaltamos el acuerdo manifiesto en incluir determinados aspectos que no son estrictamente contables en la formación del futuro profesional. La importancia de estos aspectos (capacidades de comunicación, de trabajo en grupo y de resolución de problemas) se confirma con los resultados de numerosos trabajos que recogen la opinión al respecto de profesionales y docentes.

Los resultados de nuestro trabajo indican que los profesionales de la contabilidad de gestión, miembros del CIMA (CHARTERED INSTITUTE OF MANAGEMENT ACCOUNTANTS) perciben deficiencias de formación en una serie de capacidades que, en su opinión son de gran importancia y cuyo desarrollo es una responsabilidad que la formación superior debe acometer de forma integrada en los programas del área contable. Aunque las prioridades de actuación varían según se centre en estudiantes de licenciatura o de precualificación, se destacan especialmente las capacidades de comunicación escrita y oral, la de organizar y delegar tareas dentro de un equipo de trabajo, la de hacer frente a demandas contradictorias e imprevistas y la de afrontar la resolución de problemas desde una perspectiva multidisciplinar.

Como implicación, las instituciones de formación superior deben afrontar el reto de incluir el desarrollo de estas capacidades y conocimientos como un objetivo de formación explícito y poner los medios para evitar o subsanar, en la medida de lo posible, las limitaciones".

Bibliografía referida a la temática

Existe una muy amplia bibliografía respecto al tema, destacamos no obstante la siguiente:

Accounting Education Change Commission. (1990). Position Statement No. 1. Objetives of Education for Accountants.
American Accounting Association (1986). Future Accounting Education: Preparing for the Expanding Profession (The Bedford Report). En Bloom, R. et al (1994). The Schism in Accounting. Ed.Quorum Books, 89-116.
Arquero Montaño, J.L. y Donoso Anes, J.A. (1997). An innovation proposal in the formation and training of the university accounting new teachers. Comunicación presentada en el 8th World Congress of the International Association for Accounting Education and Research. París, octubre.
Arthur Andersen & Co. Et Al. (1989). Perspectives on Education: Capabilities for Success in the Accounting Profession. (White Paper). New York.
Flower, J. (1992). The Role of the University in the Education of The Accountant. Ponencia al V Encuentro Asepuc. Sevilla.
International Federation of Accountants. Education Committee. (1994). 2000 and Beyond. A strategic framework for prequalification education for the accountancy profession in the year 2000 and beyond. N.Y., IFAC.
INTERNATIONAL FEDERATION OF ACCOUNTANTS. Education Committee. (1996). Prequalification Education, Assessment of professional competence and experience requeriments of professional accountants. N.Y., IFAC.
Selzter, Juan C.: (1993) "La educación para el trabajo y los profesionales en ciencias económicas" XVI Asamblea Nacional de Graduados en Ciencias Económicas de la Repùblica Argentina.
Selzter, Juan C.: (1994) "El rol de las empresas en la armonización de habilidades y en educación continuada". XVII Jornada de Contabilidad, Economía y Administración del Cono Sur (Santos, S.P.,Brasil).

Fecha de publicación: 03/12/01

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