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Cuando la docencia se lleva en el corazón

Autora: Dra. CP María Ester Trímboli
Vicepresidente de Comisión de Desarrollo del Profesional en relación de dependencia y Miembro de Comisión de Problemática de los Profesionales que actúan en la Actividad Docente.
Este es un homenaje a todos los docentes que he tenido el gusto de conocer, porque se preocuparon que aprendiera y corrigiera mis errores, y cuando digo esto me refiero no sólo a equivocarme en un acento o en el cálculo, me iluminaron a ver desde el ejemplo la mejor actitud frente a los hechos y las personas que se cruzarían en mi camino. Ellos me enseñaron a sacar lo mejor de mí.
Me enseñaron que una persona no es un cúmulo de ideas y conocimientos, también es quien se para y escucha con atención al otro y respeta sus tiempos.
El arte de conseguir que el otro aprenda

Conscientes que el mundo cambia rápidamente, que hay que estar bien preparados para afrontar los retos, asumen su compromiso todos los días, asistiendo a reuniones con jefes de cátedra, directivos. Preparan sus clases, ven los contenidos, el cómo y cuándo insertar el conocimiento, como introducir el tema con una simple frase, para que surja el concepto desde el alumno.

El día de trabajo no concluye en esta enumeración, ya que hay que preparar el temario de los exámenes, corregir con criterio; además de los cursos de formación, congresos, la lectura de libros, búsqueda de bibliografía apropiada, y acercarla al alumno para que todos tengan la misma oportunidad de aprender. Apuestan por el mejoramiento de la enseñanza, y muchos trabajan con elementos que ellos mismos deben aportar.

Es claro que estudiaron para enseñar, más es cierto que su profesión la llevan en el corazón, de lo contrario no podrían transmitir lo que saben y serían simples transmisores de conceptos; su vocación va más allá de cualquier reconocimiento monetario.

Muchas veces los alumnos vienen en busca de aclaración de conceptos, de la aplicación práctica; otros a encontrar apoyo porque son una fabrica de ideas y confían en el profesor la conducción de sus proyectos.

Muchos además, encuentran la contención, sobre todo en este momento que la convulsión de un crecimiento no entendido, crea confusión y pareciera que todo pasa por lo material; cuando en realidad va por la compañía, la escucha activa de la que tanto hablamos en reuniones de comisión y en las conferencias.

También he sabido de adolescentes jóvenes y adolescentes más adultos; que son los que se pueden ver en las aulas de las facultades o de los terciarios; que van para encontrar a adultos que les presten atención. Son los alumnos preguntones, dicho esto con todo respeto, los que intervienen en clase continuamente porque quieren ser identificados y escuchados por sus pares pero sobretodo por el adulto que esta al frente del grupo.

Cabe aclarar que la clase se hace más amena cuando quien es el responsable propicia el diálogo y la comunicación. Cuando da lugar a la expresión y que fluya el conocimiento naturalmente. Que exista la discusión sobre el tema, porque se aprende más si se ve desde distintos puntos lo que se trata de dilucidar.

Pero hay momentos que se advierte, desde el otro lado del escritorio, que les sucede a las personas que tenemos delante. No son simples cerebros vehículos de sus mentes pensantes, es el sentir la voz muda pero silente de aquel que desde su interior grita... “yo estoy aquí y lo que puedo decir también vale, quiero que me respeten”.

¡Cuán importante es la labor de los docentes!

Fecha de publicación: 05/02/10

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