El cambiante mundo de los negocios actual lleva a las empresas a
permanentes procesos de Reingeniería. En el futuro la Reinvención de las Estructuras va a
ser una necesidad permanente. Es por esta razón que ya nadie tiene un lugar asegurado como en
el pasado, en el que nuestros padres cuando ingresaban a una organización, con sólo cumplir
correctamente con sus funciones, tenían garantizado el puesto hasta que se jubilaran,
mientras que la empresa continuara con su negocio.
La forma en que hoy se mueve el mercado laboral no tiene nada de parecido a la
que se aplicaba siquiera una década atrás. Contrato a prueba, jornada flexible, pago en
función de resultados sobre un básico bajo, competencia con pasantes, y todo esto en un
marco de oferta disponible que supera con creces la demanda.
En la actualidad es necesario que, quien se encuentra en relación de
dependencia, empiece a verse a sí mismo como un independiente, por oficio o profesión, con
un valor agregado diferencial, su "plus personal" a ofrecer, para que en los hechos
mantenga la necesidad de su servicio. Cada uno necesita probar que su trabajo justifica lo que
gana y que puede crecer y ésta es la única manera de asegurarse la continuidad laboral.
Cada vez queda menos lugar para aquellos que corren detrás de un sueldo
sin la aspiración de forjarse una carrera dentro de la empresa.
Hoy es tiempo de hablar del espíritu emprendedor (entrepeneur), no sólo para
los microemprendedores y profesionales independientes sino también, y esto es lo novedoso en
este modelo, para aquellos que trabajan en relación de dependencia.
Si hay algo a destacar como factor común de todo exitoso -famoso o Premio
Nóbel- y de todos aquellos cuya identidad trascendió a los demás, es que todos fueron
impulsados y trabajaron con ese espíritu entrepeneur.
El tiempo es el elemento más valioso y la única limitación que tiene el ser
humano. A la vez la actividad laboral es la que consume la mayoría de su tiempo disponible.
Entonces, ¿cómo se puede ser feliz y amar la vida si se detesta el trabajo?
Si somos renuentes a reflexionar sobre lo que nos gusta hacer, cómo sería
factible lograrlo, de qué manera nos sentimos cómodos en nuestra actividad, y además no nos
prepararnos para lo que aspiramos, significa evadir la responsabilidad de nuestra vida.
Si bien esto puede parecer angustiante inicialmente, siguiendo este hilo
conductor vamos a encontrar esa conexión que por disfrutar del don de vivir nos llevará a
despertar ese espíritu entrepeneur dormido en nuestro interior. |