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acercarse el invierno, la disminución de las temperaturas produce la activación de una
serie de microorganismos que, junto con algunos factores personales y ambientales,
determina la aparición de un número de enfermedades características de este período.
La mayoría de ellas son causadas por virus y afectan el sistema respiratorio, de allí
que se las llame enfermedades respiratorias virales (ERV); la amigdalitis, la
faringitis, la neumonía, la otitis y la sinusitis son las más recurrentes. A la lista de
infecciones respiratorias agudas, debe sumarse la que a partir del pasado año pasó a
denominarse Gripe A (H1N1), para la cual deben tomarse especiales recaudos (Ver
Gripe A (H1N1), la prevención es la mejor medida). Cuidados especiales
para menores de 5 años
En el caso de lactantes y menores de
5 años, entre los factores que favorecen la aparición y el agravamiento de las
enfermedades invernales, se destacan los cambios bruscos de temperatura y el hacinamiento
en lugares públicos cerrados centros comerciales, jardines maternales y
colegios a los que muchos niños asisten desde temprana edad. Estos factores
asociados incrementan el desarrollo de enfermedades infecciosas debido a la incipiente
capacidad inmunitaria del niño, característica que lo hace más vulnerable que el resto
de la población. A fin de prevenir el contagio, se recomienda lavar las superficies o los
juguetes contaminados por estornudos, tos o secreciones nasales; utilizar pañuelos
descartables; evitar el exceso de abrigo en ambientes calefaccionados o su falta en
lugares de bajas temperaturas; mantener los ambientes secos, sin goteras ni filtraciones
que produzcan humedad; no hervir agua sobre estufas o braseros; mantener ventilada la
cocina mientras se preparan alimentos que producen vapor.
Tercera edad,
otro grupo de riesgo
Es sabido que la resitencia al frío
de los adultos mayores no es la misma que la de los jóvenes; en efecto, en época
invernal las personas de edad avanzada corren mayor riesgo de contagiarse de gripe,
desarrollar neumonía o padecer dolores intensos en las articulaciones. El organismo de un
anciano produce menos calor porque, por la edad, su metabolismo es lento. Los problemas de
salud se presentan debido a que el sistema inmunológico de muchos de ellos es bajo o
porque padecen enfermedades crónicas que se complican o agudizan cuando las temperaturas
comienzan a descender. A fin de prevenir severos resfriados y complicaciones de salud, las
personas de tercera edad deben evitar salir de sus casas durante los días fríos; si lo
hacen, tendrán que abrigarse bien, con camiseta, camisa y un suéter o abrigo grueso,
usar una bufanda, un par de guantes y un gorro de lana, indispensable para que el frío
que penetra por la cabeza no desequilibre la temperatura del resto del cuerpo.
También, es muy importante reforzar los hábitos alimentarios para prevenir las
enfermedades respiratorias frecuentes durante el invierno. Entre las principales
recomendaciones se encuentran consumir frutas y verduras, sobre todo las que contienen
vitamina C; ingerir alimentos que contengan selenio (huevos, cereales, legumbres, carnes y
pescados), mineral antioxidante que protege las células de los radicales libres evitando
su degeneración; y, por último, beber lácteos fermentados (yogures), ricos en calcio.
Gripe A
(H1N1), la prevención es la mejor medida
Al aproximarse una nueva ola de frío estacionario y a partir de la experiencia heredada
del pasado invierno, todas las recomendaciones apuntan al mantenimiento de una actitud
alerta pero sin alarma. Las recomendaciones de higiene más importantes son:
Taparse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al estornudar o toser
y tirar luego el pañuelo usado a la basura.
Limpiar más habitualmente las superficies de muebles, manijas de las
puertas y objetos de contacto frecuente, con productos de limpieza habituales y ventilar
más a menudo los espacios donde se produzca una alta concentración de personas.
Evitar el contacto en extremo cercano, así como compartir vasos,
cubiertos y otros objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones de
terceros.
Lavarse las manos con frecuencia utilizando agua y jabón; el lavado
deberá prolongarse por 30 segundos.
La
vacunación, una forma de prevenir la gripe
La vacunación frente a la gripe es el método más eficaz para prevenir esta enfermedad y
sus complicaciones. Por ello, debe vacunarse toda persona que por su edad o enfermedad de
base tenga una mayor probabilidad de sufrir complicaciones.
Es importante destacar que, durante 2009, casi la totalidad de los casos de gripe que se
registraron en nuestro país se presentaron especialmente entre los meses de junio-agosto
y tuvieron origen en el virus H1N1. Los niños más pequeños fueron los que presentaron
más complicaciones. Asimismo, las embarazadas constituyeron un grupo especialmente
vulnerable.
Por lo tanto, para el próximo otoño-invierno se espera que la gripe estacional que
tenemos todos los años sea producida por el virus A/H1N1. De este modo, debemos
prevenirnos con la vacuna adecuada. La aplicación de la vacuna trivalente permite
prevenir tanto la gripe estacional como la A/H1N1. |