El
sueño es un fenómeno fisiológico restaurativo y esencial. Los trastornos del sueño,
como el insomnio, las apneas, la somnolencia diurna y los ronquidos, pueden traducirse en
alteraciones cognitivas, disminución del rendimiento laboral y accidentes de
tránsito.Todos estos trastornos generan las mismas consecuencias, ya que se presentan
durante el día, cuando más se necesita disponer de atención, memoria y reflejos para
realizar las actividades cotidianas.
El insomnio es un síntoma que requiere una adecuada y cuidadosa evaluación. Se trata de
una alteración de la cantidad o calidad de sueño, que puede presentarse como dificultad
para iniciar o mantener el sueño. Es importante tener en cuenta que el insomnio es de
consideración cuando ocurre varias noches o durante semanas o meses. Entre las causas que
lo producen, se encuentran enfermedades médicas subyacentes, como los trastornos
reumatológicos, o la ingesta de medicaciones, indicadas o no por el médico tratante, que
tienen un efecto nocivo sobre el reposo diario. También existe el insomnio
psicofisiológico, que puede ocurrir luego de que una persona ha atravesado una situación
de gran sobrecarga física o emocional, y, en ocasiones, persiste luego de que el
conflicto se ha solucionado. Según los especialistas, no existe un tratamiento para el
insomnio, sino un tratamiento para cada paciente que lo padece. Además de los
medicamentos adecuados, se utilizan métodos psicológicos que trabajan sobre la conducta
y otros ligados a aspectos fisiológicos.El insomnio como resultado del estrés
El insomnio es el trastorno más frecuente de las llamadas alteraciones del sueño en la
actualidad. Un insomne tarda más de 20 minutos en dormirse, se despierta más de una vez
durante la noche y se levanta demasiado temprano con la sensación de sueño no reparador.
Al día siguiente, siente un malestar físico y rinde menos en sus actividades cotidianas.
Todo esto le pasa al menos cuatro veces a la semana en el término de un mes o más. Si el
insomnio se vuelve crónico, genera, además, dificultades para concentrarse, prestar
atención, problemas de memoria, eleva el riesgo de padecer depresión y ansiedad. Lleva
también a una propensión a la obesidad, a la hipertensión arterial y a la resistencia a
la insulina en los pacientes diabéticos. Incluso reduce la capacidad para disfrutar de
las actividades sociales. Según lo relevado por varios especialistas, en los últimos
años aumentó considerablemente la cantidad de personas con insomnio por diversas causas,
pero en especial por trastornos de ansiedad, estrés, depresión, mal humor o una excesiva
exposición frente al televisor, a la computadora o por estar muy pendientes del celular.
En las mujeres, el insomnio puede producirse por distintos factores. Antes y después de
la menopausia, por ejemplo, suelen despertarse durante la noche debido a los sofocos
característicos de esta etapa. Además, presentan mayor sensibilidad a los ruidos y a la
ansiedad.
Por último, dormir mal también puede provocar contracturas, dolores de cuello y entre
los omóplatos, trastornos que en su mayoría se están convirtiendo en las afecciones
propias del siglo XXI.
Algunos
consejos para mejorar el sueño
Bajar de peso es fundamental para los roncadores con kilos de más.
Evitar el alcohol y disminuir la cantidad de comida nocturna son también
mejoradores del ronquido y de las apneas obstructivas del sueño.
Evitar el tabaquismo.
Acostumbrarse a dormir sobre un costado favorece la disminución de
ronquido y de apneas, en casos leves.
Algunos descongestivos nasales pueden brindar una mejoría transitoria,
pero no son efectivos en el mediano o largo plazo.
Dormir en una habitación destinada para ello, manteniéndola tranquila,
confortable, bien ventilada y con una temperatura adecuada.
Evitar comer, leer, mirar televisión y trabajar en el dormitorio.
Acostarse más temprano para rescatar sueño perdido no es útil si se
hace mucho antes de lo habitual. En la medida de lo posible, hay que evitar dormir
demasiado en los fines de semana o durante las vacaciones.
Acostarse más temprano para rescatar sueño perdido no es útil si se
hace mucho antes de lo habitual. En la medida de lo posible, hay que evitar dormir
demasiado en los fines de semana o durante las vacaciones. |