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Agosto 2010

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Los trastornos del sueño afectan la calidad de vida
Cansancio, irritabilidad y poca concentración pueden ser reflejo de un mal dormir
El insomnio, las apneas, la somnolencia diurna y los ronquidos son solo algunas de las patologías que sufren millones de argentinos.
El sueño es un fenómeno fisiológico restaurativo y esencial. Los trastornos del sueño, como el insomnio, las apneas, la somnolencia diurna y los ronquidos, pueden traducirse en alteraciones cognitivas, disminución del rendimiento laboral y accidentes de tránsito.Todos estos trastornos generan las mismas consecuencias, ya que se presentan durante el día, cuando más se necesita disponer de atención, memoria y reflejos para realizar las actividades cotidianas.

El insomnio es un síntoma que requiere una adecuada y cuidadosa evaluación. Se trata de una alteración de la cantidad o calidad de sueño, que puede presentarse como dificultad para iniciar o mantener el sueño. Es importante tener en cuenta que el insomnio es de consideración cuando ocurre varias noches o durante semanas o meses. Entre las causas que lo producen, se encuentran enfermedades médicas subyacentes, como los trastornos reumatológicos, o la ingesta de medicaciones, indicadas o no por el médico tratante, que tienen un efecto nocivo sobre el reposo diario. También existe el insomnio psicofisiológico, que puede ocurrir luego de que una persona ha atravesado una situación de gran sobrecarga física o emocional, y, en ocasiones, persiste luego de que el conflicto se ha solucionado. Según los especialistas, no existe un tratamiento para el insomnio, sino un tratamiento para cada paciente que lo padece. Además de los medicamentos adecuados, se utilizan métodos psicológicos que trabajan sobre la conducta y otros ligados a aspectos fisiológicos.

El insomnio como resultado del estrés

El insomnio es el trastorno más frecuente de las llamadas alteraciones del sueño en la actualidad. Un insomne tarda más de 20 minutos en dormirse, se despierta más de una vez durante la noche y se levanta demasiado temprano con la sensación de sueño no reparador. Al día siguiente, siente un malestar físico y rinde menos en sus actividades cotidianas. Todo esto le pasa al menos cuatro veces a la semana en el término de un mes o más. Si el insomnio se vuelve crónico, genera, además, dificultades para concentrarse, prestar atención, problemas de memoria, eleva el riesgo de padecer depresión y ansiedad. Lleva también a una propensión a la obesidad, a la hipertensión arterial y a la resistencia a la insulina en los pacientes diabéticos. Incluso reduce la capacidad para disfrutar de las actividades sociales. Según lo relevado por varios especialistas, en los últimos años aumentó considerablemente la cantidad de personas con insomnio por diversas causas, pero en especial por trastornos de ansiedad, estrés, depresión, mal humor o una excesiva exposición frente al televisor, a la computadora o por estar muy pendientes del celular.

En las mujeres, el insomnio puede producirse por distintos factores. Antes y después de la menopausia, por ejemplo, suelen despertarse durante la noche debido a los sofocos característicos de esta etapa. Además, presentan mayor sensibilidad a los ruidos y a la ansiedad.

Por último, dormir mal también puede provocar contracturas, dolores de cuello y entre los omóplatos, trastornos que en su mayoría se están convirtiendo en las afecciones propias del siglo XXI.

Algunos consejos para mejorar el sueño

Bajar de peso es fundamental para los roncadores con kilos de más.

Evitar el alcohol y disminuir la cantidad de comida nocturna son también mejoradores del ronquido y de las apneas obstructivas del sueño.

Evitar el tabaquismo.

Acostumbrarse a dormir sobre un costado favorece la disminución de ronquido y de apneas, en casos leves.

Algunos descongestivos nasales pueden brindar una mejoría transitoria, pero no son efectivos en el mediano o largo plazo.

Dormir en una habitación destinada para ello, manteniéndola tranquila, confortable, bien ventilada y con una temperatura adecuada.

Evitar comer, leer, mirar televisión y trabajar en el dormitorio.

Acostarse más temprano para rescatar sueño perdido no es útil si se hace mucho antes de lo habitual. En la medida de lo posible, hay que evitar dormir demasiado en los fines de semana o durante las vacaciones.

Acostarse más temprano para rescatar sueño perdido no es útil si se hace mucho antes de lo habitual. En la medida de lo posible, hay que evitar dormir demasiado en los fines de semana o durante las vacaciones.

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