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Mayo 2010

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Osteoporosis, la enfermedad silenciosa
Afecta a más de 200 millones de personas en el mundo
Considerada por la Organización Mundial de la Salud como “la epidemia silenciosa del siglo XXI”, la osteoporosis es un problema de salud pública en todo el mundo. En la ciudad de Buenos Aires, una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufre osteoporosis, según un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM).
La osteoporosis es una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por la disminución de masa ósea y de su resistencia mecánica. Esto produce una mayor fragilidad en la estructura ósea y un aumento del riesgo de fracturas, sobre todo en mujeres después del período menopáusico y en personas mayores en general. Por eso, existe la posibilidad de que casi la mitad de todas las mujeres y una cuarta parte de los hombres mayores de 50 años sufra una fractura debido a la aparición de esta enfermedad.

La osteoporosis no tiene un comienzo bien definido y, hasta hace poco, el primer signo visible de la enfermedad era una fractura de la cadera, la muñeca o de los cuerpos vertebrales que originaban dolor o deformidad.

Los huesos están sometidos a un continuo remodelado mediante procesos de formación y reabsorción; a partir de los 35 años, se inicia la pérdida de pequeñas porciones de estructura ósea. Múltiples enfermedades o hábitos de vida pueden incrementar la pérdida de hueso ocasionando osteoporosis a una edad más precoz. Algunas mujeres están, también, predispuestas a la osteoporosis por una baja masa ósea en la edad adulta. La menopausia es la principal causa de osteoporosis en las mujeres, debido a la menor producción de estrógenos. La disminución de estas hormonas por la menopausia fisiológica o por la extracción quirúrgica de los ovarios ocasiona una rápida pérdida de masa ósea, que puede provocar diversas fracturas. Todas ellas suelen disminuir la calidad de vida de quien las padece, pero la de cadera es la causante de la mayoría de las complicaciones graves de la enfermedad.

El mejor tratamiento para combatir la osteoporosis es, como en la mayoría de las enfermedades, la prevención. Una ingesta adecuada de calcio y la realización regular de ejercicio físico durante la adolescencia y la juventud pueden incrementar el pico de masa ósea, que provocará una reducción de su pérdida y un menor riesgo de fractura en años posteriores. Asimismo, la exposición solar adecuada y una vida saludable sin excesos de tabaco y alcohol favorecen el desarrollo, fortalecimiento y mantenimiento de huesos sanos y fuertes. Además, la detección temprana de la enfermedad cumple un papel fundamental para su tratamiento futuro.

Calcio, el principal aliado
Para que los huesos se mantengan sanos, es necesario el consumo adecuado de alimentos ricos en calcio y vitaminas. El calcio cumple funciones esenciales en el aparato cardiovascular, muscular y cerebral. Con los apropiados niveles de calcio en sangre, el corazón late sin dificultad, razón por la cual es fundamental que el organismo cuente con una reserva importante de calcio en su esqueleto. Cuando por largos períodos el aporte de este elemento resulta insuficiente, el esqueleto se descalcifica. La niñez, la infancia y la adolescencia son tres períodos que la medicina considera claves debido a que el hueso se encuentra en plena etapa de formación. El déficit de calcio durante estas etapas no permite al individuo alcanzar el pico genético de hueso para el que estaba destinado, lo que, en la mayoría de los casos, es irreparable.

Tanto caminar como realizar ejercicios de extensión lumbares pueden estabilizar o incluso incrementar ligeramente la masa ósea y mejorar el balance y la fuerza musculares, previniendo caídas y fracturas, que deberán ser tratadas con reposo, analgésicos y sesiones de rehabilitación.

Factores que impiden la correcta asimilación de calcio en el organismo
El consumo de alcohol

El consumo exagerado de proteínas y de fibras

Una excesiva ingesta de sal

La cafeína

El tabaquismo

El sedentarismo

Alternativas para un aporte apropiado de calcio en la dieta diaria:
Lácteos descremados y sus derivados. Por ser descremados, su contenido graso (por ende, calórico) es más bajo, aunque no es menor su dosis de calcio.

Pescados (sardinas, atún), frutas secas, legumbres y, en particular, el brócoli son fuentes importantes de calcio.

Agregar quesos descremados (blancos untables o quesos blandos) a ensaladas, vegetales al vapor, sopas, purés.

10 sugerencias para prevenir la osteoporosis
Ingerir suficiente calcio con una dieta balanceada

Ingerir suficiente vitamina D

A fin de facilitarle al organismo la síntesis de la vitamina D, se recomienda una exposición moderada al sol (de 10 a 15 minutos y evitando las horas pico)

No realizar “dietas de hambre”

Mantenerse dentro del peso normal evitará, entre otras cuestiones, caídas que puedan terminar en fracturas

Hacer ejercicio periódicamente

Evitar el tabaco

Controlar la ingesta de cafeína, alcohol, el exceso de sal, proteínas y fósforo

No ingerir alimentos con exceso de fibras vegetales

Limitar el consumo de bebidas “cola”

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